domingo, 7 de abril de 2013

Jugando a poker...

Fue en ese primer sábado de cada mes que nos juntamos con mis amigos y sus esposas.
Era un día lluvioso y húmedo.
La habitación estaba cargada de humo, espeso y agobiante, típico de los puros habanos.
Jorge fumaba un puro, Juan consumía un cigarro, Enrique bebía una cerveza y yo barajaba las cartas.
Estábamos en el garaje de la casa de Jorge.
Empezamos a jugar apostando muy poco, como máximo 3 €.
Y así fuimos pasando las horas de ese tediosa tarde de sábado, mientras que las latas de cerveza vacias se iban acumulando en un rincón del garaje en donde había una caja de cartón en el suelo.
A las tres horas ya llevaba perdidas más de 40 €.
Todas las mujeres excepto tú habían decidido ir a comprar al super que estaba junto a la carretera nacional, a unos tres kilómetros.
Fueron a comprar para la cena mientras tú te quedabas preparando la ensalada.
A última hora ya se mezclaba el humo del tabaco con el alcohol, casi se podía masticar el aire, era denso.
Y decidimos hacer la última apuesta.
Jorge era el que más había ganado y yo el que más había perdido.
Así que decidimos hacer una última partida, todos poníamos encima de la mesa 50 € y solamente lo podía ganar uno de los cuatro, a una única partida de poker.
Yo busqué en mi cartera un billete de 50 €, pero no llevaba más.
Intente conseguir un préstamo, pero no lo logré.
En el juego no hay préstamos y las apuestas se hacen con dinero.
Les pedí de hacer un “pagaré”.
Lo haré en “blanco”, aceptaís?? - les pregunté.
Ellos me miraron con esos ojos de alcohol en las venas...
Todos pusieron 50 € menos yo, que hice un pagaré de una servilleta en blanco.
Lo deposité encima la mesa, pero Jorge lo cogió y me miró, luego te miró a ti que estabas al fondo del garaje.
Y te miró al culo.
Cogió el papel y sacó un bolígrafo del bolsillo de la camisa y escribió encima de mi firma tú nombre: Natacha.
Cogí el papel y exclamé: Natacha ???.
Sí!.
Mira - me dijo Jorge.
Vamos hacer una partida y tú serás la “banca”, todos contra ti.
Si tú ganas te llevas 200 €, pero si pierdas nos la follamos, rapidito, rapidito...sin preámbulos.
Qué me dices??.
Me quedé pensando mirando los cuatro billetes de 50 € y tú trasero...
Si ganaba tendríamos 200 € y si perdia te iban a echar tres polvos y no perdería ni un euro, pues mis 50 € de la partida los ponían entre ellos tres.
Así que a las malas si perdía me ahorraba 50 €, sería como dejarte poseer por ese importe.
Decidí no pensar más y acepté la apuesta.
Y ella que dirá si pierdes? - me preguntó Juan.
Nada! - le respondí -, en cuestión de sexo ella es sumisa y lo obedece todo.
Todo?? .
Si, todo.
 
Antes de tirar cartas fuimos a buscar más cervezas.
Hacía tanta calor.
Tú estabas pelando patatas y friéndolas, el sudor te resbalaba por la blusa y el escote.
Tus pechos atraían más miradas que las deseadas, pero tú culo también era muy deseado.
 
Las cartas cayeron encima del tapete.
Poker, full, doble pareja, tres ases...
Tú qué tienes?? - me preguntaron.
Un “trio”- respondí y nunca mejor dicho.
Ellos tenían un poker de ases y yo un trio..., quizá fue la premonición de lo que llegaría.
 
Los tres te miraban como lobos hambrientos...
Y cómo lo hacemos??.
Pensé y pensé...
Esperadme.
Y me fui hacía ti y te propuse que fueras a ducharte, a refrescarte, que yo seguiría friendo las patatas y que estaba cansado de jugar a poker.
Eso significa que has perdido - me dijiste.
No.
No has perdido nada, ni un euro??.
Ni un euro cariño, ni uno - te aseguré.
Y tú feliz me besaste en la frente y te fuiste a la ducha.
Los cuatro nos acercamos a la puerta del baño y yo me pegué la oreja a la puerta y esperé hasta que escuché que el agua caía en la ducha.
Estáis preparados? .
 
La cortina de la ducha estaba puesta y no nos podías ver.
Caminamos sigilosamente hasta estar pegado con la cortina.
Mi mano la aparto y te sujetó el cuerpo tapándote la boca para que no gritaras.
Tú me miraste sonriente como si estuviera jugando, pero cuando vistes a los demás amigos ya no sonreíste.
Cariño - te susurré al oído -, siempre tuviste la fantasía de ser violada y hoy vamos a cumplir tú deseo.
Y entre los cuatro te llevamos sujeta a la cama de la habitación y allí te amordazamos y te atamos.
Es tú fantasía, disfrútala - te volví a decir.
Y con las piernas abiertas me puse la cabeza frente a tú chocho y empecé a lamerte.
Estabas tensa, pero poco a poco te fuiste aflojando.
Entonces empezó uno de ellos acariciarte los pezones, pero yo empecé primero a penetrarte y los demás te mojarían con mi leche...y así mismo te lo dije, pero no me respondiste.
El mete y saca de mi pene ya te había transportado al limbo.
Las otras tres se frotaban en tus pechos y a ti te excitaba mucho.
Juan no pudo aguantarse más y con tanta excitación acercó su polla a tú cara con la sana intención de correrse, pero a ti te ví azarosa por querer decirme algo con los ojos, pero adiviné tus pensamientos y te solté la mordaza de la boca.
Automáticamente inclinaste la cabeza hacia el glande...
- Serás capaz de chupársela y tragarte su leche...? - me pregunté a mi mismo.
Pero no, simplemente se la lamiste y pusiste tú bello rostro cerrando los labios... (eso lo deberías hacer porque estaba yo demasiado cerca mirándote...¿verdad??).
Y ví como el pene de Juan soltaba su leche encima tú rostro.
Eso me excitó y te la clavé hasta el fondo y eyaculé haciéndote gemir y aullar.
Te la saqué no sin antes darte un beso en los labios.
Tenías los ojos brillantes, felices.
Y me aparté dejándoles paso a los dos últimos restantes.
Este último te miraba mucho el culo...¿puedo? - me preguntó.
Y yo te miré a ti que asentiste afirmativamente con la cabeza.
Te giramos y sin desatarte te pusimos a cuatro patas.
Jorge escupió en su propia mano y se la frotó, luego lentamente te fue penetrando, poco a poco, tú gemías de placer y mi polla empezaba a palpitar. Verte así poseída de esa forma tan animal excitaba a cualquiera.
Enrique que lo estaba mirando todo muy de cerca no pudo aguantar más y se colocó debajo de tú cuerpo y se ubicó entre tus piernas, y mientras uno te penetraba el trasero ese otro estaba intentando penetrarte el chocho..., hasta que lo consiguió.
Estabas siendo penetrada por dos penes, una doble penetración.
Tenías los ojos en blanco...y te corriste varias veces.
En ese momento experimentaste el inmenso placer y morbo de tener dos penes dentro tuyo que encima se rozan entre ellas frotándose en tú recóndito cuerpo.
Te corriste varias veces, muchas diría yo, pero cuando ambos eyacularon fue apoteósico como te contorsionaste del placer.
 
Juan y yo estábamos empalmados nuevamente ante semejante espectáculo tan salvajemente animal, y aún tuvimos tiempo de pegarnos a tú cuerpo y pajearnos encima tuyo, pero yo en última instancia te la puse en la boca y tú la tragaste hasta la garganta, donde me corrí.
El otro se hizo la paja encima tus tetas.
De pronto escuchamos el ruido del motor de un auto parando junto a la verja del jardín, así que volvimos a cogerte y te llevamos en volandas a la ducha y allí te dejamos.
Nosotros nos vestimos como pudimos y volvimos a sentarnos en la mesa del poker.
En ese mismo instante las mujeres abrieron la puerta y preguntaron por ti: Está en la ducha - les dije - y escucharon el murmullo del agua como te estabas duchando.
 
Increíblemente yo no había perdido ni un euro y tú habías conseguido realizar varias fantasías juntas en una misma tarde y sin proponértelo: “Ser violada y hacer una doble penetración”.
 
Y es que a veces las cosas surgen sin más, espontáneamente.
 
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